jueves, 31 de enero de 2013

MIRAD LA TIERRA





Mirad la tosca montaña
cuando recorre el horizonte con su velo de nubes
y, en sus laderas, mirad las fuentes
arrullando los ríos como madres primerizas.
Mirad el fondo cristalino del agua
y veréis el guijarro, cincelado
por el suave movimiento de la tierra.
Mirad el árbol vetusto
que, suspirando, unge
los pasos con sus sombras;
y mirad las flores cómo brotan sobre
las ascuas vencidas del tiempo.
Mirad las calles cubiertas de bonanza,
los jazmines lamiendo rejas crepusculares
y las farolas anunciando
que estos son los días de la risa.
Miradlo así, como yo lo relato,
y sentiréis que es cierto esto que os digo,
porque lo que se afirma con los ojos de un te quiero,
se acaricia con el tacto de la vida.

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